viernes, 22 de septiembre de 2017

Unas cajas muy pastel

Una recien estrenada clienta, Amparo, que más de una vez nos había visto trabajando en el jardín que linda con nuestro taller, nos trajo estas cajas para decorarlas. Días antes, había adquirido nuestro perchero multicolor e insistió en que quería dar los mismos tonos pastel a estos "habitáculos" de madera.


Fueron los interiores los que pintamos con color...


... dejando el blanco, para los exteriores.


Ni que decir tiene que, mantener las lineas de separación bien definidas, fue muy, pero que muy "entretenido". Y es que, estos trabajos, en apariencia sencillos, también tienen su intríngulis.


¡Dos tamaños y tres versiones muy shabby!


Amparo nos comentó que las quería para colgar, a modo de estanterías, en la pared, así que nosotras hemos hecho un simulacro de cómo quedarían suspendidas y adornadas.






¿Qué os parece el conjunto? Fresco, alegre y jovial, ¡como nuestra joven clienta!



No queríamos dejar de mostraros el detalle que nuestra amiga Helena, de H3M manualidades, ha tenido con nosotras. Nuestras iniciales, en dos lienzos de pequeño formato, pintados por ella. Helena es una artista como la copa de un pino y acaba de estrenar tienda on line con sus preciosos trabajos. ¡No dejéis de visitarla!


Con estas cajas nos vamos a ver el nuevo Finde frugal de Marcela para disfrutar de las demás propuestas. ¡Acompañadnos!

¡Feliz fin de semana!

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Mézclate conmigo

El otro día veíamos asombradas cómo uno de nuestros vástagos varones le echaba miel a la tortilla francesa, pues, por lo visto, de un tiempo a esta parte, se la toma así... Igual está rico y todo, pero ¡qué mezcla más rara! Todos sabemos que hay cosas que nunca deben mezclarse, como la ropa blanca y de color o el Martini de James Bond, que tan solo va agitado... Y que es inevitable mezclar para que surjan los colores y la música. En medio, queda una extensa franja en la que todas las combinaciones son posibles, desde las más extravagantes a las más convencionales, y si extraña es la de la tortilla, armoniosa y universal es la de unir letras e imágenes para componer un cuento o un relato. Aunque sea sacadas de su entorno natural, los libros, para invadir paredes y objetos con el fin de decorar: buena mezcla, ¿verdad?








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Estamos seguras de que la genialidad se esconde tras una mezcla capaz de saltarse lo políticamente correcto. Quién sabe si la tortilla con miel dará que hablar....


lunes, 18 de septiembre de 2017

Chocando latas...

¡Es una verdadera lata! Sí, sí... Nos referimos a lo mucho que nos cuesta a ambas que nuestros vástagos vuelvan a la rutina tras el larguiiiiísimo período de vacaciones. Si bien una de nuestras Julias ya ha empezado hace unos días las clases en su primer año de facultad, los tres restantes lo harán, en breve (el pequeño de esos tres, en secundaria). Los horarios han sido hasta ahora demasiado flexibles para ellos, y conseguir que se acuesten antes, duerman antes y se levanten antes, para adaptarse a lo que se les viene encima, nos produce tal estado de ansiedad que, insistimos, nos damos "chocazos" contra la pared. ¡Una verdadera lata! Ante eso, optamos por relajarnos con nuestro blog y la decoración, y chocar contra la pared,  mejor que a nosotras, a las latas vintage que tanto nos gustan.










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¿Cómo lleváis, los que tengáis hijos, eso de enderezar sus horarios para comenzar los períodos de estudio? ¿Os dais contra un muro o preferís chocar las latas?

Mientras lo pensáis, aprovechamos para visitar a nuestra querida amiga Anna Llansa y su precioso blog Diy de todo un poco, en cuya nueva convocatoria Aprendiendo de todo un poco propone presentar ideas para reciclar latas de galletas. Nuestra propuesta es simplemente decorativa: no tirarlas, eso por descontado, y colocarlas en las paredes a modo de cuadros o estantes. ¡A ver qué se les ocurre a sus participantes!


viernes, 15 de septiembre de 2017

Un bordado muy versátil

En nuestra última incursión a un mercadillo, antes de las vacaciones, nos trajimos este cuadro por una muy módica cantidad. Lo que realmente nos atrajo del mismo no fue la moldura, ni el conjunto en sí; ese jarrón con flores bordadas tuvo "la culpa", aunque teníamos claro que de esta compra íbamos a aprovecharlo todo, todito, todo.


Un par de manitas de pintura blanca y un ligero lijado dejaron listo el marco dorado para decorar el evento que tuvimos a finales de Julio. Y en el taller se quedará para futuras necesidades...


Y ahora a donde queríamos llegar y objeto de nuestro post. Nos pareció que el trabajo de punto de cruz era precioso y digno de ser lucido, aunque de otra manera. ¡Con el esfuerzo que cuesta realizar estas labores! Lo desmontamos con cuidado y despegamos el cartón que lo enmarcaba. Quedó manchado y pringoso...


...., pero nada que un poquito de agua y jabón y un rato de sol no puedan arreglar (nosotras somos mucho de poner la ropa blanca al sol, lo consideramos el mejor desinfectante y blanqueante natural que existe)



¿Qué os parece nuestro nuevo cojín?


Rescatado de un destino incierto, el delicado punto de cruz luce ahora precioso en nuestro sofá.



Lo cierto es que nos hemos propuesto reunir unos cuantos cojines de este tipo, nos parecen pequeñas obras de arte con los que decorar nuestras casas, seguras de que el tiempo y la moda no pasarán por ellas. Este pequeño lo hizo la madre de una de nosotros en "petit point", y lo cuidamos como oro en paño...


Y para que veáis que sabemos de lo que hablamos en lo que se refiere al trabajo que conlleva cualquier de estas labores, os mostramos esta "en construcción", y que llevaba perdida la intemerata... Después de haberle dedicado tiempo este verano, ya sentimos que está en la recta final... Prometemos enseñarlo terminado, un día de estos...


Mientras tanto, nos vamos con nuestro nuevo laborioso cojín, y que de una manera tan frugal hemos sabido conseguir, a los "Findes Frugales" de Marcela Cavaglieri. ¡A ver que opinan nuestras compañeras de él!

¡Feliz fin de semana!




miércoles, 13 de septiembre de 2017

Los Manolos

Una de nuestras Julias, a los pocos días de nacer, fue obsequiada con un bonito osito de peluche rosa. Rápidamente fue bautizado como Manolito y se convirtió en el amigo inseparable de su dueña. En un descuido, Manolito desapareció, con la consiguiente tristeza de su "mamá adoptiva". Sus progenitores, a sabiendas que a los niños no hay que consentirles tanto y deben aprender a gestionar sus frustraciones, cayeron en la tentación y le compraron otro Manolito idéntico al anterior. Julita estaba feliz como unas castañuelas, cuando, por obra de la suerte, el primer oso apareció. A partir de entonces, "los Manolos" nunca faltarían en los sueños de la niña. Al nacer su hermano Quique, también él fue obsequiado con el mismo osito, pero celeste (cosas de la diferenciación de sexos....) y de menor tamaño que el de su hermana. Y como él no iba a ser menos, también por partida doble. Los cuatro Manolos, siguen en casa, descoloridos, deshilachados, recosidos....., pero siguen. Son parte de la vida de esa familia y nadie los va a tirar, por muy feuchos que estén ya.




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Ni que decir tiene que la otra de nuestras Julias también tiene su peluche particular desde temprana edad, Dody, aunque en este caso es un conejito, y también en él ha hecho mella la huella del tiempo.... ¿Guardáis vosotr@s algún peluche de vuestra infancia?

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