viernes, 26 de mayo de 2017

El espejo que llegó por sorpresa

Un día de este invierno pasado recibimos una grata sorpresa en el taller; nuestra querida amiga Concha, del Blog de una Cazachollos, no sólo nos visitaba, sino que también venía cargada (y nunca mejor dicho), con un precioso espejo de grandes dimensiones. ¡Y era para nosotras! Qué emoción de regalo y de detalle por parte de esta bloguera con la que, poco a poco, hemos ido estrechando lazos. -"Haced con él lo que os apetezca", fue la consigna de Concha...


Aquí podéis ver con mas detalle el marco, y el craquelado y las flores que lo adornan.


Sobre la mesa de trabajo, estudiamos más detenidamente la moldura para tratar de averiguar su composición, pues no es madera, como a primera vista pueda parecer. Mas bien parece corcho o papel prensado, al menos esa es la conclusión a la que llegamos. El dibujo del centro sí tenemos claro que es un decoupage.


Pues a pintar, que eso también lo tuvimos claro desde el principio. En vez de la gama de blancos, elegimos un verde manzana muy, muy suave. Comenzamos con el marco, a brochazos sueltos sin cubrir completamente. 


Para continuar con la parte decorada, con la que comenzó el lío... Empezamos pintando con el pincel muy seco...-"¡Qué feo, limpia, limpia!" (menos mal que siempre tenemos un paño mojado encima de la mesa para imprevistos). Seguimos con el rodillo... "¡Queda peor, quita, quita!". Al final recurrimos a una esponja y, a pequeños toquecitos, fuimos cubriendo toda la superficie... 


..., a excepción de las flores, cuyos bordes si tratamos de difuminar  con la pintura.


Dimos una ligera lijada a todo el trabajo, sobre todo para suavizarlo al tacto.


Lo pusimos de pie para mirarlo con perspectiva... ¡y lo que vimos nos gustó! Así que decidimos no tocarlo más, salvo una mano de cera nutriente y protectora.






¡Mas shabby y romanticón no ha podido quedar! 


Esperamos que a Concha le guste la transformación...


Nosotras estamos más contentas que unas castañuelas con él, así que nos lo llevamos a casa de Marcela Cavaglieri y sus findes frugales. ¿Nos acompañáis?


Y antes de despedirnos, queríamos mostraros un regalito que nos hicieron el viernes pasado... Nacho, el hijo pequeño de Amparo, una buena amiga nuestra, nos construyó una cajita de regalo a cada una, mientras las tres nos poníamos al día en asuntos humanos y divinos... Con tan sólo once años, nuestro amiguito es todo un hacha a la hora de planificar y construir y, si no, mirad la foto de la organización previa y el resultado final. 


¡Muchas gracias, Nacho, estamos felices con nuestras cajitas!


Y ahora sí ¡Feliz fin de semana!


miércoles, 24 de mayo de 2017

Madera tatuada

Hoy vamos a hablar de un tema delicado para nosotras, y que, por otro lado, no es importante ni trascendente. Es más bien una cuestión estética. Y de piel. Pues sí, a los tatuajes queríamos llegar. No llevamos ninguno, nuestras parejas tampoco, en ese sentido tiramos a tradicionales, la verdad. Pero, eso no lo han heredado nuestros vástagos, que están loquitos por tatuarse en cuanto cumplan la mayoría de edad. Y se vayan de casa. Porque esa es la condición impuesta, cuando no vivan bajo nuestro techo, ¡que hagan lo que les venga en gana! Y pensareis, vaya lo burras que son estas dos prohibiendo de esta forma. Lo cierto es que si fuera uno pequeño, discretito... nos haríamos las locas como si nada, pero uno de nuestro varones sueña con llenarse un brazo entero. Y mire, "usté", por ese aro, mientras vivan con nosotras, no queremos pasar. Nos da horror, nos duele de pensarlo, no dejamos de verlo como una moda que, como tal, pasará, ¿y que hará entonces nuestra criaturita con el brazo como un cómic? Si nuestra orden sirve para que pase el tiempo y se le vaya olvidando... ¡Por intentarlo, que no quede! Lo cierto es que nos dan ganas de coger al niño por los pelos, llevarlo al taller, darle un trozo de madera, y que se entretenga tatuando y marcando otras superficies, también delicadas y de nobles, y donde igualmente pueda escribir "amor de madre"...




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¿Cómo veis vosotr@s el tema de los tatuajes? Contadnos...


lunes, 22 de mayo de 2017

Birras y más birras

Birra, beer, bier, la biêre, cerveja, cerveza.... ¡En todos los idiomas, nos encanta! Y es que esta bebida, para algunos demasiado amarga para el paladar, es, para muchos más, un placer que saborear en solitario o entre amigos. En nuestra tierra gusta fresquita y rubia, pero tampoco le hacemos ascos a la cerveza negra o a la que, como en países centroeurpeos, se toma a temperatura ambiente. ¡Todas están riquísimas! ¿Y qué decir de los beneficios? ¡Si hasta aporta antioxidantes! ¡Así estamos de jóvenes las dos! Pues sabed que también aumenta el colesterol bueno, aporta calcio y magnesio, mejora los síntomas de la menopausia (....) y previene la osteoporosis, y su aportación calórica es muy baja. Así que, nada de "barriga cervecera", que eso es un bulo como un camión de grande. El que tiene barriga es porque come mucho y no se mueve nada, ¡que se sepa! Y abstenerse de echar la culpa a nuestra querida cerveza, que, además, tiene poco alcohol y favorece la longevidad. Por eso, no podemos por menos que homenajearla dándole su sitio en nuestro hogar.












Y vosotr@s, ¿le haríais un hueco en vuestra casa? 


viernes, 19 de mayo de 2017

Una telefonera renovada

Ya os enseñamos en unos de nuestros posts esta preciosidad de telefonera-revistero que adquirimos no hace mucho. Lo cierto es que estaba en muy malas condiciones, por lo que, a pesar de que nos gustaba en su estado original, no hemos tenido más remedio que "arreglarla".


Aquí podéis ver cómo se encontraba la base de hierro...


y cómo la dejamos tras un buen frote con vinagre y lana de acero fina.


Cubrimos toda la estructura con una buena capa de imprimación (gris, porque era la que teníamos en ese momento en el taller).


Las piezas de plástico de las patas que protegen el suelo de arañazos tampoco estaban en muy buen estado y tuvieron de ser sustituidas.


Así como el canto del sobre de nuestra telefonera, de plástico duro, muy usual en muebles de cocina setenteros ...


No encontramos repuesto similar, así que con nuestra plancha y los cantos adherentes color madera ¡nos apañamos pero que muy bien!


Y si no, para muestra un botón...


Ahora toca pintura...  Un suave rosa vintage fue el elegido para esta renovación.


Color que aquí podéis ver más en detalle.



Patitas nuevas.



Y el papel elegido para hacer el decoupage (cuya foto sobre el proceso hemos borrado tan ricamente...). Su dibujo, que no sabemos muy bien cómo definir, nos enamoró nada más verlo, y tuvimos claro que iba a ser el protagonista de nuestra telefonera.





Todavía nos seguimos preguntando para qué será esta arandela situada en uno de los laterales...








A pesar de su aspecto renovado, sigue teniendo todo su aire retro, ¡y con mucho encanto!

 

Con este "antes y después", nos vamos a un doble cumpleaños, los que celebra nuestra amiga Anna Llansa,  y al que no podíamos faltar, para acompañarla y festejar con ella un momento tan especial.


Así como a nuestra ineludible cita de los Findes frugales, con Marcela Cavaglieri,y todas las demás blogueras con las que, cada fin de semana, compartimos inspiración.


¡Feliz fin de semana!



miércoles, 17 de mayo de 2017

Brujitas con escoba

Hay todo un mundo alrededor de la escoba.... Y vosotr@s diréis... ¿qué dicen éstas? Pues eso, que nos ha dado por investigar sobre estos artilugios de limpieza y hemos descubierto más de lo que sabíamos. Nuestras madres siempre han usado una expresión muy de antaño. ¡Niña, pon la escoba detrás de la puerta! Y con eso querían decir que venían visitas indeseadas... Pero lo de la escoba detrás de la puerta tiene más "condimento"... Al parecer, hay que ponerla del revés para evitar que males mayores entren por la puerta de casa. Y hay más: para atraer suerte se compra una escoba nueva; si queremos suerte en una entrevista laboral o en una cita, lanzamos la escoba al aire; si ansiamos un embarazo, ponemos la escoba bajo la cama... El caso es que hay una lista grande de rituales con estos escobones como protagonistas, y... , como nosotras somos un poco "brujtas", como todas las mujeres (y la que lo niegue, miente), no queríamos dejar pasar la oportunidad de hablar de estos "palos enflecados" y de la belleza que, a pesar de su cotidiano y "aseado" uso, pueden mostrar en su más rústico y vintage aspecto.












¿Sabéis algún ritual más con las escobas? ¿Habíais pensado alguna vez decorar con ellas?


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